Me quedé sentada, en shock.
—Ella intentó que la marcara, decía que era lo correcto porque íbamos a tener un cachorro. Pero aun así no pude hacerlo —suspiró—. No sabía por qué no podía marcarla entonces... —añadió.
—Él sabía que estábamos ahí afuera en alguna parte —intervino Aurora.
—Me sorprende que recién ahora hables.
—Les estoy dejando a ustedes hacer esto. Ambos lo necesitan —añadió antes de retirarse al fondo de mi mente.
—En fin, resumiendo, ella no estaba embarazada. Ni siquiera era quien decía ser. Su nombre era Malia, estaba relacionada de alguna manera con el grupo de rebeldes —se encogió de hombros.
Me estremecí; ese nombre... conozco ese...