—Caleb, abre los ojos.
Parpadeé y miré a mi alrededor. Estaba de vuelta en la habitación blanca.
—¿Por qué estoy aquí otra vez? —pregunté, mirando a mi alrededor tratando de encontrarla.
—Porque, hijo mío, estás perdido —respondió ella.
Fruncí el ceño y me levanté.
—¿Qué quieres decir con perdido? —inquirí.
Miré el lugar donde apareció la última vez, pero no había nada allí.
—Necesitas despertar —respondió de nuevo.
Me di la vuelta y ella estaba de pie junto a un árbol; no recordaba haber visto un árbol aquí antes...
—¿Qué es este lugar? —pregunté.
Ella se acercó un poco más hacia mí y me quedé sin aliento. Era hermosa.
—Este...