Punto de vista de Iker
Sujeté la mano de Elías, acariciando sus nudillos con mis pulgares de un lado a otro. Estaba acostado en nuestra cama, mirando al techo. Era como si estuviera completamente ajeno a su entorno. Estaba rígido, y podía oír cómo apretaba los dientes.
Examiné su cuerpo con la vista. No tenía heridas físicas que pudiera ver. Lo que sea que le había sucedido, parecía ser algo mental. Quienquiera que se hubiera encontrado en el bosque le había dicho algo… algo lo suficientemente malo como para que se apagara.
Estaba sufriendo. Podía verlo en su rostro y en sus ojos. Sus ojos estaban rojos y hinchados, y...