5 años después.
Gemí mientras caminaba de un lado a otro.
—¡Si no te apuras, me iré sin ti! —grité. —Vamos, Addi llegará al hospital pronto. —Suspiré.
—¡Ya voy, cálmate! —¿Por qué demonios estás desnudo? —gruñó.
Me giré y me reí.
—Vamos a transformarnos, no me voy a vestir solo para transformarme y rasgar mi ropa. —Rodé los ojos—. Vivimos en medio de la nada, lejos de la manada, nadie nos verá. —Sonreí.
Él puso los ojos en blanco y se dirigió hacia la puerta.
Ambos nos transformamos. Miré hacia él y froté mi pelaje contra el suyo antes de lanzarnos a través del bosque. Alcanzamos la casa de la...