—¡Caleb! ¡Carson! —gritó mamá. Me giré y bostecé, abriendo los ojos. Hoy es el día que he estado esperando. ¡Finalmente tengo 16 años, lo que significa que me transformaré y recibiré a mi lobo de nuestra Diosa Luna! Estoy emocionadísimo... Miré a Carson con una gran sonrisa. Estaba más pálido que una sábana. Salté de mi cama y corrí hacia él.
—¿Qué te pasa? —pregunté, sentándome en su cama. Suspiró y sacudió la cabeza.
—Vamos, ¿dímelo? —insistí.
Carson es mi hermano gemelo. Casi muere cuando éramos pequeños; un renegado entró en nuestra manada y lo llevó. Estuvo desaparecido durante horas antes de que lo encontraran en la frontera. Carson nunca...