Aurora sollozaba amargamente a los pies de aquel féretro cerrado, en donde se encontraban los restos mortales de su Giorgia Bianco, la única madre que ella había conocido, y a quien ya jamás tuvo la oportunidad de volver a ver para aclarar las cosas, después de ser vendida por ella y su padre a su esposo.
Aquellos sentimientos tan contradictorios el uno del otro, se enfrentaban dolorosamente dentro de ella, dejándole una sensación tan terriblemente amarga que la devastaba. Por un lado, conocía ya la verdad sobre su origen; ella había sido robada por alguna razón por los Vani, ahora Bianco, cuando apenas era una recién nacida, y ellos durante...