—Buenos días señor Bensiali, es un gusto tener la oportunidad de saludarlo tan temprano en la sala de juntas. — saludaba Julio Hancock con hipocresía a Massimo.
—Buenos días joven Hancock, solo vine a dejar algunas cosas, hoy no asistiré personalmente a la junta matutina, mi asistente tomará nota de lo importante. — respondió Massimo dejando una caja blanca en las manos de su secretario.
Mirando aquella caja, Julio suponía que dentro de ella se encontraban las invitaciones de la boda del magnate Bensiali para los socios y personal de rango.
—Veo que se casará muy pronto…debe de estar bastante ocupado con los preparativos de su boda, y debe de...