Aquella mañana, Massimo salió temprano de su departamento, para dar una visita al señor Calloway, quien, según lo que su propio hijo le había avisado, se encontraba ya fuera de peligro, y pedía hablar a solas con él. Aquello, por supuesto era extraño, sin embargo, él también quería saber que era lo que los Calloway tenían entre manos, y que tanto era lo que Aurora tenía que ver con ello. Dejando a su hermosa esposa durmiendo, salió rápido y sin hacer más ruido del necesario, esperando poder aclarar sus dudas.
Llegando al estacionamiento, el rubio magnate no reparó en el auto de lujo que iba entrando al estacionamiento, y no...