Nunca pensé que estaría entrenando con los luchadores de la manada del Alfa Durán. Al principio, me golpearon, pero solo lo fingí. Puedo sentir que alguien me observa y no sé quién, pero estoy segura de que hay alguien.
—Lo estás haciendo muy bien, Catalina, sigue así —dijo el Alfa Durán.
El Alfa Durán es quien me está entrenando ahora. Me dejó pelear contra sus luchadores y me señala cuáles son mis debilidades en combate.
Ahora estoy segura de que él también es un gran luchador y muy hábil en la estrategia. Captó mis movimientos en solo una pelea.
—Necesitas girar más tus caderas cuando pateas, Catalina, eso te hace...