—¿Te gusta mi hijo? —preguntó la Reina.
Casi me ahogué con su pregunta. No me esperaba algo así.
Primero, le dije al Rey que si ganaba, él sería todo mío. Luego, cuando llegué a mi habitación, la Reina envió a alguien para decirme que quería verme en su habitación. Ahora estamos comiendo juntas y me hace muchas preguntas, además de pedirme que tome su corona.
—M—Mi Reina, su hijo es un hombre imposible —respondí.
Ella se rió ante mis palabras.
—Lo sé, lo supe desde que lo di a luz. Pero quiero saber, ¿te gusta él?
—No lo sé, pero es un buen partido. A pesar de que su actitud...