—¡Levántate y hazlo de nuevo! —gritó Tiberio.
Llevamos casi una hora corriendo por el campo, y cada vez que alguno de nosotros se cae o se detiene, él nos suma diez vueltas más.
—¡Esto es una locura, Tiberio! —gritó Luis.
—No me llames por mi nombre, Luis, soy Beta Tiberio, y si vuelves a llamarme así, te prometo que te encerraré en la mazmorras —dijo.
—No olvides quién soy —respondió ella.
—Por lo que sé, no eres nadie. Otras diez vueltas —nos dijo a todos.
Miro a todos y parecen bastante irritados con la actitud de Luis.
—Oye, Ruby, vamos a correr hacia atrás —le dije.
—¿Eh? Eso es raro...