Nunca en mi vida me sentí tan asustado, y no me importa si sueno débil. Quiero que mi compañera esté a salvo. Tengo miedo de perderla y que ese pedazo de mierda, la mate a la fuerza.
El viaje de tres horas desde el clan Omnirous se convierte en uno de solo una hora gracias a la adrenalina. Necesito preparar a mi ejército para la batalla. No sé cuáles son las capacidades del enemigo, por eso debo ser más cauteloso.
Corro a la habitación de mi madre.
—¡Madre! ¡Catalina ha sido secuestrada! —le dije.
—Lo sé —respondió ella, mirando hacia abajo, fijándose en un trozo de papel.
—¿Lo sabes? ¿Cómo?...