Zahir. . .
Veo como los presentes comienzan a dispersarse y Zahra, camina con paso apresurado, así que sin esperar voy tras ella, cuando cruza el pasillo que conduce a sus aposentos, la tomo con fuerza del antebrazo y la hago girar. Me mira con ojos enormes lleno de sorpresa.
-¿Qué. . . qué sucede, Zahir?- pregunta con voz temblorosa.
-¡Fuiste tú!- la acuso y ella intenta retroceder, pero la sostengo con ambos brazos- ¡Fuiste tú!- le repito.
-Yo. . . no sé de qué me hablas- gime- por favor suéltame, me estás lastimando.
-Sabes perfectamente de lo que hablo, tú pusiste esa serpiente en la habitación de Isabella.
-¡No!-...