El día de la boda había llegado.
Todo en Palacio era una locura, el servicio corría de un lado a otro.
-¡Casi estás lista, Bella!- chilló Suseth.
-Me encantan la combinación de esos colores- gimió Ivette- te ves tan hermosa- sus ojos se cristalizaron.
-Gracias chicas- respondió Isabella con voz quebrada- no podría estar más feliz y todo gracias a ustedes, a ustedes que las tengo aquí, que siempre han sido mi apoyo, las amo.
-Por favor, no lloremos- la cortó Suseth- no quiero que se nos corra el maquillaje- debemos estar perfectas, en este hermoso país lleno de bellezas exóticas, no seremos precisamente las inglesas la que mostraremos una...