-Vamos, Excelencia- le dijo en tono burlón- sé que lleva algún tiempo en Norusakistan pero no puede haberte olvidado de James. . .James Maxwell- le dijo sonriente. Nadie en a sala se había percatado de que El Príncipe, había tensado la mandíbula y sus ojos se habían quedado fijos en Ivette, quién sentía su mirada, pero se negaba a mirarlo de frente.
-¡No puede ser!- exclamó Isabella, mirando a Ivette.
-No es para tanto- dijo Ivette, con un gesto en la mano, restándole importancia.
-Sì claro- intervino Matt- no es para tanto, el pobre hombre viene botando la baba por Vetty, la invita a cenar, le lleva flores, chocolates, la...