Isabella, se encontraba en el pequeño espacio que fungía como cocina acompañada de otras cinco o seis mujeres que colaboraban con la preparación de la comida. Los días en las cuevas eran tristes y sumamente solitarios, aunque estuviese rodeada de muchas personas. Rogaba a Dios internamente para que ocurriese un milagro que le permitiera volver a Palacio.
Extrañaba a Zabdiel, extrañaba sus besos, su amor, la forma en que la miraba. Se sentía sumamente triste y un poco miserable.
No comprendía cómo aquellas mujeres que fueron raptadas preferían quedarse a vivir en aquellas circunstancias.
Llevaba dos días en aquel lugar y se había ajustado como todas las demás; usaba túnicas...