Ivette. . .
Salgo de la habitación que me asignaron, con la intención de ir a buscar a mi hermana, muero por algo de beber y es que jamás pensé que en Norusakistan hiciese tanto calor, no sé cómo pueden vivir aquí, yo siento que me derrito.
Nada más cruzar el pasillo, me encuentro con aquellos profundos ojos grises.
¿Son ideas mías o hace más calor todavía?
¡Pero que tonta Ivette, mantente en tu lugar!
-Señorita Ivette- su profunda voz hace que me estremezca, nunca había tenido una atracción física como la que sentía cuando le miraba.
-¡Alteza!- le dedico una tímida sonrisa.
-¿Le han dicho alguna vez lo hermosa...