Despertó algunas horas después, con la sensación de que alguien acariciaba su cuello.
-Mmmmm- dijo al percibir la fragancia de su esposo- has tardado, mi amor-se giró hasta verlo a esos hermosos ojos que le arrancaban la razón.
-Todo se complicó, y luego tuve que atender algunas cosas que no podían esperar.
-Intenté esperarte despierta, pero me dormí.
-No se preocupe, Majestad- le sonrió y le dio un tierno beso en los labios- no hay nada mejor que llegar a Palacio y encontrarte rendida en nuestras habitaciones, aún no pierdo la pasión de verte dormir.
-Le acusaré de acoso, Excelencia.
-Acúseme de lo que quiera mi Reina, pero no me...