Ivette, abrió los ojos, desperezándose buscó el cálido cuerpo de Zahir, pero él ya no estaba, sin embargo el lado de la cama que había usado estaba aún caliente y conservaba su aroma.
El malestar del día anterior había pasado y aunque seguía sintiéndose un poco débil, tenía mejor ánimo para enfrentar el día y sus consecuencias.
Cuando llegó al desayunador todos estaban ya listos.
-Esperábamos por ti, querida Vetty- le dijo Hayffa, sonriendo
-Buen día, hoy se me han pegado un poco las sábanas, anoche no me sentía muy bien.
-Últimamente pareces muy agotada- le dijo Hayffa- deberías descansar más.
-Estoy bien, solo es un poco de agotamiento, nada...