Durante todo el viaje, Alina no pudo pensar en otra cosa más que en lo que pudiera estarle ocurriendo a su pequeña Michelle y la angustia apenas sí la dejaba respirar.
Cuando aterrizó en el aeropuerto no encontró a Lara, sino a Thomas el cual se sorprendió al verlo, pero todo tenía una explicación y la misma era más dolorosa aún.
Ni bien lo vio parado con el cartel en el que se leía su nombre, ella se acercó u aunque se alegraba el verlo de nuevo, tenía una prioridad y ese era su hija.
- ¿qué sucedió? ¿dónde esta mi hermana y mi hija? – indagaba angustiada y desesperada...