El frío atraviesa su cuerpo como daga y el llanto incesante de un niño se cuela por sus oídos. Mira hacia un lado y no logra ver más que oscuridad, mira hacia otro y lo mismo. Camina sin rumbo, no sabe dónde está y el llanto que cada vez se hace más claro y más fuerte la invade de un miedo atroz.
A lo lejos escucha que gritan su nombre. - ¡Alina! ¡Alina! - Reconoce inmediatamente que se trata de la voz de su hermana - ¡Lara! ¿Dónde estas? – giraba sobre su eje y no podía divisar nada y el llanto desesperante no tarda en aparecer. - ¡Hermana ¿Dónde...