Lara y Thomas estaban en su mejor momento, el viaje que habían echo les había servido para redefinir su relación y darse cuenta que ese poquito tiempo en el que estuvieron separados les quiso mostrar cuánto tienen para darse y que tienen una historia que merece ser contada como una leyenda, de generación en generación.
Para ella no había sido fácil aceptar que jamás podría volver a tener un hijo de su propia sangre, gestarlo y llevarlo en su propio vientre, pero sin embargo está aprendiendo a vivir con ello a sabiendas que esa sensación de vacío la va a llevar de por vida.
En el viaje habían conversado sobre...