Lara se quedó estupefactica por lo que su marido acababa de hacer que no supo que decir y la confusión del por qué la había abofeteado le invadían el cuerpo.
Ella quedó con su mano puesta sobre el lugar donde él le había pegado y era tal el shock que no se animaba a levantar el rostro y mirarlo, pero no tuvo que hacerlo porque él mismo tomo bruscamente su brazo y se la llevó consigo hacia la cocina.
- ¿Quién era? – rompe el silencio tratando de controlar sus nervios. - ¡Habla! – le grita tomando sus brazos con fuerza y haciendo que lo mire con terror.
- ¿De...