Ambos reímos, nos quedamos allí en silencio ante la voz de Charlie una última vez.
Poco a poco nos vestimos y terminó besando mi frente.—Tranquila, no tiene nada que ver con la inseminación.—Y una vez más, peinaba mi cabello.
—Una parte de mi quiere no creerte y es totalmente injusto sentirse así.—Confesé.
Él lamentaría una vez más, tomaría mi mano y la besaría con delicadeza.—Lo entiendo, tranquila, pero por completo, no estoy mintiendo. Y ahora vamos, Charlie y Bella deben estar fuera allí esperando por nosotros. Tampoco queremos perder la famosa cita, ¿o sí?—Preguntó sin cuidado caminando, para poco después detenerse en seco y girar a verme.—¿Estás segura de ésto?...