Aún allí sobre esa camilla una vez más, Tyron no se inmutó, ni dijo siquiera otra palabra.
El doctor pasó un frío gel por mi vientre y lo corrió por todo mi vientre.—Sí, debe estar un poco frío, tranquila.—Dijo el doctor de manera amable intentando de hacer que todo aquello fuese menos incómodo.
Me quedé viendo el rostro de Tyron inmutable, cabello castaño oscuro, barba a la medida, ojos café oscuros y tez blanca, quizás físicamente era perfecto, de solo verle podía tener a cualquier chica a su lado, pero su personalidad, eso sí era una mierda.
Esperaba que no fuese siempre así, reservado y testarudo, pero ante las palabras...