Poco a poco volvimos una vez más a las paredes del hotel, Charlie se hizo cargo de ayudarme a tomar todas y cada una de mis pertenencias, las cuales no iban más allá de una pequeña maleta y un bolso deportivo con un par de tenis.
—¿Segura que es todo?—Preguntó cargando el equipaje y desviando su mirada por toda la habitación.—Recordaba que habías traído más.—Confesó confuso.
Yo sonreí.—No tengo mucho Charlie, solo lo necesario por ahora.—Recordé.—En esas dos pequeñas maletas está mi único equipaje y todo lo que traje de Colombia.
—¿Tyron lo sabe?—Preguntó sin despegar su mirada de mi.—Digo, ¿sabe que ésto es todo lo que tienes?
—No lo...