TRES DÍAS MÁS TARDE
Cuando el día de la boda llegó, todos nos llenamos de pánico y alegría. Bella fue maquillada, arreglada y peinada por profesionales, repetía una y otra vez lo irreal que se sentía.
Charlie caminaba de nerviosismo de un lado a otro, mientras Tyron se burlaba de él ante el desespero.
Por mi parte me encargué del cuidado de Penélope, vistiendo y limpiando su cuerpo con toalla húmedas poco a poco. Ella jugaba mucho, dormía la mayor parte del tiempo y amaba tomar mi dedo índice. Disfrutaba su compañía al máximo, y no me imaginaba un día de mi vida sin ella.
Era la esperanza y paz...