De regreso a casa fingimos normalidad. Nadie quería tocar aquel tema, mucho menos darle la noticia a Bella sobre lo que el doctor había dejado bastante claro.
Yo tuve a Penélope entre mis brazos todo el tiempo que pude, ella desde mi lado jugaba con sus manos y acariciaba sus cachetes poco a poco. Sus sonrisa era enorme y sus ojos se llenaban de esperanza cada que tenía a la bebé cerca.
Una vez en casa, Charlie se hizo cargo de llevar a Bella hasta su habitación, poniéndola cómoda y obligándola a dormir un poco.
Una vez todos abajo y Penélope también dormida, la verdadera conversación comenzó.
Charlie caminaba de...