Al entrar escucho gritos de bebe, pongo los ojos en blanco porque se de quien se trata.
—¡Abbey, Abbey! - ¿dónde estará metida esta chica?
Subí la escalera de prisa y mi hija se encuentra sobre el cuerpo de la niñera que yace en el piso con un hilo de sangre en la frente, ya empecé a hiperventilar y los oídos me zumban pero al ver a mi Alma me repongo y voy a su encuentro.
—¿Alma, amor mío? – se gira y sonríe con ojitos llorosos y extiende sus brazos —¡Ya amor, tranquila! – estoy aterrado pero, verifico si respira y lo hace.
Llamo una ambulancia, bajo de nuevo...