Piper, Lobentia, Canadá
Piper se quedó congelada por unos momentos, al ver frente a ella a ese desgraciado de Neal Campbell, ese espantoso hombre que ella juró dejar atrás, ahora estaba frente a ella y entonces supo que cuando ella vio su cara en este mismo lugar, sí había sido él a quién vio y no había sido ningún escape de su mente, ni tampoco ninguna alucinación.
–Piper, no te quedes, así como si fueras una tonta – Le dijo Neal – Fuiste más bien, demasiado inteligente al escaparte de mí o al creer que lo hacías, pero ya viste que no fue así. Te he encontrado, nadie escapa a...