Chapter 4 Sentimientos extraños

Chapter 4 Sentimientos extraños

Drake, Lobentia, Canadá

El Alfa Drake había estado muy disperso esos días, tenía en su mente una inquietud, algo que había dejado en el olvido como el pensar que aún podía encontrar a su luna, ahora últimamente ese pensamiento le estaba volviendo a la mente como si fuera algo próximo a suceder y eso lo inquietaba, a tal grado que comenzó a sentirse un poco extraño y fue en busca de su guardiana para que lo revisara, y también necesitaba de su consejo.

Eso no estaba de más y necesitaba además hablar con ella. Ivy, además de conocerlo a la perfección, era una loba muy sabía que podría guiarlo sobre lo que lo estaba inquietando últimamente. Algo en particular tenía a su corazón inquieto y a la expectativa, ese sentimiento necesitaba canalizarlo.

–Hola, Ivy, necesito hablarte – Drake se acercó a su guardiana – Es que últimamente me están asaltando diversos pensamientos y sentimientos demasiado extraños.

Para Drake, la sensación de querer salir corriendo a buscar a su luna, le llenaban el alma de una antigua esperanza, que con el pasar de los años lo había hecho bajar la guardia al no percibir a su luna por ningún lado, lo que la gente le empezó a decir el lobo solitario.

–Hola, Drake, a mí me está pasando lo mismo y en lugar de solo pensarlo he tenido un par de sueños reveladores, he soñado con algo que ya debes saber lo que es.

Drake no tuvo que escuchar nada más, llegó a la conclusión de inmediato, se trataba de la mujer por la que había esperado durante muchos años y su corazón no se había equivocado, su luna estaba más cerca de lo que nadie se imaginaba. Ivy lo sabía mejor que nadie.

–Con mi luna – A Drake se le iluminó la mirada – Hace unos pocos días, la he sentido, la he olido y la he percibido y ya no me siento a gusto estando con Blair con solo pensar en la posibilidad de encontrar a mi luna después de tanto tiempo solo.

Ahora era cuando su guardiana debía notificarle a su Alfa, de las movidas de Blair, no le podía dar ninguna otra oportunidad, Blair no era una mujer para que gobernada con inteligencia, era demasiado egocéntrica para que pudiera tratar al resto de la manada como la gente se merecía.

–Hablando de Blair pensé que estaban más unidos que nunca, es lo que ella dice que ustedes van a casarse – Ivy se reía con ironía – Al menos, es lo que ella dice y es algo que yo no le creo para nada.

Tan era así que ni siquiera su hermano gemelo que era el beta de la manada sabía nada de eso, lo negaba rotundamente, Blair, se había inventado todo eso de la boda, Drake, no estaba preparado y nunca lo iba a estar, no contraería boda con nadie, solo con la mujer que movía su corazón y que lo hacía retumbar en su pecho.

–Yo nunca he hablado con ella de matrimonio y eso es algo que tú sabes bien Ivy, si mi luna aparece, yo estoy destinado a ella, no a Blair ni a nadie más.

Era la dolorosa verdad que se hacía presente en Sienna, porque ella sabía perfectamente que su amor con el Alfa siempre iba a ser imposible, tanto si encontraba a su luna como si no lo hacía. Si su luna no aparecía, no había forma en la que Blair fuera a renunciar al Alfa y eso Ivy lo sabía de sobra y le dolía, por mucho que tratara ella misma de ocultarlo y sabía que en el fondo el mismo Alfa sabía lo que ella sabía respecto a él.

–Lo sé, su luna puede estar próxima a aparecer – Dijo Ivy – Si eso ocurre, su vida dará un giro y no solo la suya, la de todos nosotros y la de esta manada.

Ivy estaba consciente de eso, que todo iba a cambiar en la manada luna negra, faltaba esa mitad del alfa para que pudiera por fin sacar todo ese poder que se había estancado por años en cuerpo. Drake es un lobo fuerte, por eso era el Alfa de la manada, pero con su luna lo iba a ser mucho más, gobernarían los dos y serán poderosos.

–Será fantástico, Ivy – Drake no podía contener su emoción – No la he visto, pero la he imaginado. Mi luna es una belleza, por dentro y por fuera. Percibo un alma inocente, pura y noble, pero al mismo tiempo percibo que está siendo víctima de personas malas.

Por eso la conexión se iba haciendo cada vez más fuerte, ella en su interior estaba pidiendo ayuda, pero el Alfa de la manada luna negra, no alcanzada a detectar todavía hacia donde tenía que salir a buscar. Podía sentir su presencia en el aire y este se dispersaba cuando la quería salir a buscar. Así que se encontraba en cualquier punto de la geografía.

–Eso podría explicar uno de mis sueños, había una mujer indefensa en una habitación que no podía hablar, pero sus ojos clamaban por ayuda y una sombra cruel opacaba su brillo, ha sido un sueño recurrente.

La guardia no podía ocultarle nada a su alfa, su corazón sangraba al dejar salir su más terrible miedo, pero no podía cambiar el destino, ese que ya estaba escrito para Drake, él tenía que conocer a su luna, debían casarse, porque estaban destinados a estar juntos, por más que ella sintiera amor por su alfa, este jamás le correspondería.

–Ivy, por favor todo lo que sueñes y si tienes una pista debes decírmelo, te lo ruego. Sí, mi luna está cerca de mí, no descansaré hasta buscarla por cielo, mar y tierra, la tengo que encontrar antes de que esa gente malvada le haga un daño mayor, porque sé que corre peligro, estoy rogando porque se manifieste su ubicación.

–Ni yo tampoco dejaría que eso pase. Seré la primera interesada en ayudar en lo que sea necesario, para encontrar a su luna así sea en los confines del mundo, estoy segura de que muy pronto sabremos donde se encuentra.

Drake sabía el profundo dolor que aquello representaba para Ivy, ellos habían pasado toda la vida juntos y ella, al ser la hermana menor del Beta Connor y su mejor amigo, siempre han desarrollado cierta cercanía; Sin embargo, el Alfa no tenía en sus planes tener nada ni con Ivy, ni con ninguna otra y si al final terminó accediendo a las provocaciones de Blair era porque él mismo intentaba convencerse y darse una oportunidad con alguien, por no poder encontrar a su luna.

– ¿Interrumpo? – Blair entró a la estancia de Ivy – Supongo que están hablando de nuestra boda.

Blair, se sentía con mucho poder, que ya hasta faltaba el respeto a su Alfa, se sentía muy valiente al expresar de esa manera algo que no le habían solicitado.

–Blair, ¿De dónde sacas que nos vamos a casar? – La enfrentó Drake – Yo no te lo he pedido y menos ahora.

Para Blair eso era imposible, ella estaba destinada al Alfa Drake, su corazón no había fallado al sentir lo que sentía por Drake, ella tenía que ser su luna, ya lo había visto en sus sueños, su boda con el Alfa.

–Es obvio que nos casaremos, ya pasó mucho tiempo y tú mismo me has dicho que si no aparecía tu luna, estarías conmigo.

–Es por eso que lo digo, todo está a punto de cambiar, mi luna está cerca y el destino la va a poner en mi camino.

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