Chapter 5 Rapto cruel

Chapter 5 Rapto cruel

Piper, Lobintia, Canadá

Neal Campbell se sentía vencedor el día que mandó a que raptaran a Piper, ya que él sabía que de esa forma Arath Wood, sabría que con él no se jugaba y que ahora que tenía a su preciada hija en su poder, podría hacer de ella lo que él quisiera. En especial porque para Neal Campbell, esa belleza de mujer llamada Piper Wood, siempre había sido irresistible.

–Señor, ya hemos cumplido con lo nuestro – Dijo uno de sus secuaces – La dejamos amarrada y amordazada en la habitación principal, tal y como lo ordenó.

La cobardía de ese hombre era incalculable, se había valido de una deuda para obtener a la fuerza a un ser inocente, a la que tenía en su poder para desatar sus bajas pasiones, era un ser detestable y lo pagaría caro, con una inocente no se podía cobrar.

–Excelente y muchas gracias, aquí tienen lo que acordamos – Neal Campbell pagó a los encargados de cumplir con su malvado plan – Que les aproveche y que lo disfruten, si vuelvo a precisar algo de ustedes, yo les llamaré.

Nunca era capaz de hacer las cosas por él mismo, se valía siempre de maleantes que hacían por él, el trabajo sucio. Nunca se quería ensuciar las manos con los actos tan bajos que hacía, era un ser de la peor calaña.

–Por supuesto, señor Campbell. Para usted, estamos siempre a la orden.

Neal caminó sintiéndose feliz, sabía que al fin estaría por saborear el fruto de su venganza contra Arath Wood y de paso, estaba ansioso por tomar posesión de Piper. Él entró en la habitación en la que ya estaba esa mujer y la estudió con detenimiento, ya no era una niña pequeña la que él conoció cuando empezó a tener tratos con su padre, ahora ya era una hermosísima mujer joven cuyo cuerpo ya tenía las curvas adecuadas dónde debían ir y sin poder resistirse mucho, se acercó a la joven y le susurró algo al oído después de lamerlo con su lengua.

–Hola, Piper Wood, es un placer tenerte aquí como mi invitada. Verás que la vamos a pasar muy bien, nos vamos a llevar de maravilla.

Piper no podía hablar, no podía gritar y no podía hacer nada. Estaba atada de pies y manos y por si eso fuera poco estaba amordazada con algo que le impedía pronuncias palabra, por la cual no podía emitir ningún tipo de sonido. De sus ojos si empezaron a salir lágrimas que pronto mojaron sus mejillas a pesar de tenerlos cubiertos por un antifaz, que Neal, quitó de un solo tirón para mirarla a los ojos.

–No debes de temer, aquí conmigo vas a estar muy bien y no me puedes negar que soy demasiado apuesto. Será mejor que vayas dejando de llorar y que practiques como sonreír, te descubriré tu boca.

Neal sintió curiosidad de saber lo que la joven iba a hacer y decir, una vez que le quitara la mordaza de la boca, lo que hizo al ver que ella seguía llorando y eso a él francamente lo incomodaba, tenía que hacer que esa joven estuviera a su merced por su voluntad, pues nada lo complacería más que poder tomarla estando ella de acuerdo.

– ¿Qué quiere de mí? – Preguntó Piper, apenas pudo hablar – Yo no le he hecho nada, yo no quiero estar aquí. Por favor, lléveme con Cameron o con mis padres, no tengo idea por qué me trajiste a la fuerza aquí, soy inocente de cualquier deuda que tengan contigo.

Neal acarició con un pulgar, la boca de Piper y eso lo llenó de un placer difícil de describir, él no iba a poder resistirse a ella. Era la mujer más joven y bella, que había tenido en su poder.

–Claro que eres inocente, mi amor. Te he traído porque me quiero unir a ti, quiero que seas mi mujer – Declaró Neal – Tú, a partir de hoy y para siempre, me perteneces. Olvídate de tu vida pasada y disfruta tu vida presente, que yo te puedo dar todo lo que quieras y necesites.

A Piper tenía una leve impresión de que conocía a ese sujeto de alguna parte, pero ahora su mente se encontraba bloqueada, y en lo único que pensaba era en poder salir de las garras de este hombre enfermo,

–No quiero nada de usted, ¡Suélteme! – Gritó Piper – Alguien, por favor, ¡Ayúdenme! Estoy secuestrada, estoy aquí en contra de mi voluntad.

Por más que ella gritara, nadie iba a ir en contra de la voluntad de Neal, no se iban a meter en problemas mayores con el primo del jefe, Neal se sentía con mucho poder, ya que su primo le dejaba hacer lo que le diera la gana, eran los que hacían de las suyas a donde fueran. Nilko Campbell, se valía de todo su poder por ser el Alfa de la manada, pero era muy diferente a la manera de ver y de pensar de su primo.

–Escucha con mucha atención, Piper Wood – Le dijo Neal – Así te guste o no, esta es tu vida ahora, aquí no te sirve pedir ayuda porque nadie vendrá en tu auxilio. Así que tienes dos opciones, o te comportas conmigo y la pasaremos bien o de lo contrario, te puedo, por otro lado, tratar muy mal.

Las amenazas de Neal, no podían ser ignoradas, traía demasiado resentimiento en las venas, sus traumas desde niño lo hacían vengarse de cualquiera que se interpusiera en su camino, no le importaba cobrarlas siempre a las malas, como es el caso de la inocente Piper Wood.

–No me importa, no le tengo miedo. Yo no quiero estar aquí y no quiero tener nada que ver con usted.

La pobre chica no se imaginaba lo que le esperaba, Neal, era un ser detestable hasta para sus propios conocidos, nunca había tenido ni un gramo de bondad en su corazón, viviendo siempre a la sombra de su primo Nilko, que también debía cuidarse las espaldas, porque en cuanto Neal se sintiera seguro, podía acabar con su vida y con su descendencia.

–Agradéceselo a tu padre la próxima vez que lo veas, si eso pasa alguna vez, claro. Tú eres el pago de la deuda de tu padre, no me pagó lo que me debía y me la voy a cobrar contigo, hermosa.

Piper no le tenía miedo a ese horrible ser humano, solo quería que la dejara libre, para poder regresar a su casa, donde debían estar sufriendo por su ausencia. Ella no sabía de la deuda que tenía su padre con ese hombre, pero haría todo lo posible para ayudarlo a pagarle a Neal. Peo este ya se había aferrado a cobrárselas de otra manera.

–Eres un ser detestable, estoy en contra de mi voluntad, estás cometiendo un delito y lo vas a pagar, mi familia no se va a quedar de brazos cruzados y o sabes, ahora mismo deben estar buscándote por cielo y tierra.

–Tus amenazas ni me van a tocar, tu padre es un cobarde que no dio la cara cuando debió hacerlo, ahora tú eres mi paga, no creo que vaya a la policía a poner una denuncia, no se atrevería a tanto.

Neal se rio con una risa malvada, había tenido a Arath Wood donde había querido, haciendo que la deuda creciera cada día más, que no pudiera pagarla nunca.

–Te vas a pudrir en la cárcel Neal Campbell, esto no se va a quedar así, a mí no me vas a poner un dedo encima.

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