Daniel sonrió al ver el interior de la caja, la puerta se cerró finalmente dejándolo a solas. Se dejó caer en el respaldo de la silla y no pudo evitarlo, simplemente había enloquecido, con cuidado, levantó lo que había en el interior y lo alzó frente a él en el aire.
—¿Desde cuándo le compras algo a una mujer, Daniel García? Has tenido miles de mujeres y a nadie le has comprado algo, pero…—no pudo terminar la oración al sentir la suavidad en sus dedos, era un conjunto de tela de encaje, con un lazo en el centro de la abertura. —…es un baby doll. —sonrió más al imaginar que...