Carolina entró buscando a su padre a toda prisa, entonces lo vio sentado en uno de los sillones de la sala, un hombre estaba limpiando la herida de su cabeza, se iba a acercar a él, pero se detuvo en seco, su madre estaba de pie frente a la chimenea, tenía un portarretrato en su mano, lo dejó en la repisa, luego se giró hacia Carolina y Héctor.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Carolina en un tono cargado de frialdad.
—Hija, por favor, ha venido a…—Héctor soltó un grito de dolor.
—¿A qué has venido? —preguntó Carolina a su madre, ella miró de pies a cabeza a su hija, parecía que...