Carolina se separó de los brazos de Armando, sus dedos alzaron su vestido de novia para acercarse a Daniel y a la mujer.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Carolina a la mujer a lado de Daniel, este, miró a las dos mujeres, sí que tenían un parecido. —No recuerdo haberte enviado una invitación.
La mujer elegante enfundada en un vestido negro de encaje que se adhería a su cuerpo, sonrió.
—¿Cómo iba a perderme la boda de mi única hija? —Carolina se tensó, sintió su sangre hacer ebullición, Daniel entendió, vio a su padre que se estaba acercando a ellos, pero no parecía cara de gusto.
—Márchate—exigió Armando, llegó Héctor después,...