— ¿Qué es lo que no sabemos? — la voz profunda y cargada de autoridad de Fenrir dejaba ver porque él había sido Alpha de aquella manada.
— Aysel… no puede ser madre. — recordó en un lamento Anuk, y todos quedaron congelados como si fueran estatuas vivientes.
— Eso es imposible. — se quejó Moira.
— No lo es, hubo un malentendido y Aysel despertó su lado de ninfa casi al completo. — Anuk se vio de pronto volando por los aires y su viaje solo termino al tiempo que golpeaba un gran árbol, mientras que Vidar le mostraba sus ojos rojos.
— ¡¿Que le hiciste a mi nieta?!...