Después del masaje que Seth me ha dado, no puedo negar que me siento mejor.
Me levanto de la cama, me cambio de ropa. Salgo a la cocina y encuentro a Seth sentado en el taburete de la cocina sorbiendo café.
—Pensé que te habías marchado.
Voltea a verme.
—Digo, es tu modo de proceder. Llegas, haces el trabajo y te vas.
Sus labios se tuercen en una sonrisa.
—¿Te sientes mejor? Veo que estás hablando mucho.
—Sí. Bueno, me duele la espalda, no la boca —comento pasando a su lado por un poco de café.
—Es bueno saberlo —murmura antes de sorber de su taza.
Lo fulmino con la...