Se supone que tendría que sentirme bien porque hace una semana, desde lo que pasó, Camila no ha vuelto a mandarme mensaje, si quiera me mira. Sin embargo, siento algo raro dentro porque sé que la manera de comportarme y tratarla no fue la adecuada, después de todo tenía razón en cierto modo, nunca debí haberla besado.
Entra y sale del aula sin mirarme y cada vez que doy clases sus ojos están fijos en su cuaderno o en el pizarrón.
Más de una vez la he visto hablar con uno que otro compañero entre risas y confieso que me ha molestado un poco y no porque me guste, claro...