Mientras dormía a su lado, no podía dejar de proyectar en mi cabeza todo lo que em había dicho. Estaba enamorado de mí y yo no podía decir lo mismo.
Amaba más que a nada a Nacho, pero él ya tenía con quién estar y pese a los sentimientos de su hermano Franco hacia mí, y que podría vengarme del trato que me da, no quería usarlo para algo tan bajo.
Observo a Diego, y luego el reloj. Son las 3 de la madrugada y comienzo a sentir que el aire me falta, la vista se me nubla y deseo correr de allí.
“¿Qué acabo de hacer?”
Es cuando me...