Viernes por la mañana, y yo más que nerviosa por este maldito trabajo práctico que debo entregarle al profesor González. No he dormido absolutamente nada, la fuerte discusión que tuve con él no ha hecho más que martirizarme. ¿Realmente haría que me expulsen si le seguía mandando mensajes? Lo que soltó ayer me hizo dar fe de que lee mis mensajes y por eso me amenazó con hacer que me corran del instituto, si no dejaba de mandárselos. ¿Qué si podría hacer eso? Claro que no, pese a que es un tirano conmigo lo deseo. Lo deseo tanto que siento que me quemo con el mismo fuego que emana mi...