El dolor que sentía era desgarrador y los gritos desesperados de Nacho me aturdían la cabeza. Aún seguía con el cuchillo enterrado en el cuerpo en tanto mi visión se nublaba y podía escuchar el ruido de mi alrededor cada vez más lejos. Mi boca sangraba y mi nariz también, Nacho solo me observaba y se agarraba la cabeza sin saber que hacer y ante los gritos de qué había hecho hacia Daiana. En tanto me pedía que no lo dejara, que me quedara con él.
Y es ahí donde podía ver todo con claridad, yo me había provocado toda esta situación, que Daiana me dañará era mi culpa, que...