Quién iba a decirme que después de todo lo que sucedió entre Diego y yo, estaríamos de nuevo como profesor y alumna. Mentiría si dijera que no me agrado para nada la noticia de volverlo a ver, o que no estoy para nada sorprendida y confundida de tenerlo como docente cuando él mismo se despidió de mi la última vez que nos vimos.
Un millón de recuerdos invadieron mi mente por completo, para luego caer en la triste y cruel realidad. Sería el profesor que imparta una de las materias más difíciles de la carrera. Y no lo digo porque él sea muy exigente. Aunque influye y mucho. Lo digo...