La noche se tornó gris de un momento a otro y las primeras gotas ya empezaban a mojar mi rostro. ¿Cuándo habían pronosticado lluvia en las noticias? No podía dejar de pensar en lo que había visto, en lo que mis oídos habían escuchado ¿en qué momento pensaste que serías el único hombre capaz de saciar sus deseos? - sos un estúpido Diego. – me repetía una y otra vez por creer, por estar seguro de que no importa cuando ni como, Camila se guardaría para mí.
Me sentía abatido, un completo idiota que no era capaz de mantener su vida a flote, su matrimonio estable, ni siquiera servía para...