- ¿Cómo se portó? – me preguntó mi ex mujer que venía a retirar al pequeño Benjamín.
- Bien. Fuimos al cine y comimos helado. – conteste mientras observaba a mi hijo sonreír .
- ¿Te pasa algo? - ¿Tanto se me notaba?
- No, ¿Por qué? –
- Es que te noto raro. Cómo deprimido. –
Y lo estaba. Lo que había sucedido con Camila me había dejado abatido, por alguna razón las cosas habían cambiado y los papeles se habían invertido. Me lastimó saber que su mente y su cuerpo ya no es mío y que el único culpable fui yo.
Todo lo sucedido con Daiana y las...