- ¡Ay! Tené cuidado no me agarres así Nacho. – le dije mientras me sobaba la espalda que era tan profundo el dolor que me provocó con sus agarré que me dejó sin aire.
- ¡Bueno! Tampoco fue para tanto. No exageres nena. –
- Si es para tanto, me he hecho un tatuaje y me duele como la madre. – le dije mientras me quitaba la remera y le mostraba la obra en mi espalda.
- Wao, es hermoso. –
- ¿Te gusta? – le dije volteándome, aún sin la remera, hacia él.
- Si, sabes que bien se va a ver cuándo te muevas encima de mí de...