Estábamos todos observando a Diego mientras explicaba algo referido a las funciones narrativas, en lo que yo intentaba escribir cada una de las palabras que salían de su boca. Es que siempre me caracterice por lo mala que era en esta materia. Concentrada en mis apuntes, siento como si la mesa vibrara, era mi celular. No pude fijarme enseguida dado a que como González hablaba rápido no quería perderme en la transcripción de cada detalle de la clase. Cuando el profesor al fin dejó de explicar y se dirigió a su escritorio aproveché para revisar aquel mensaje en mi teléfono. Acto seguido comencé a sentir un calor por todo mi...