Al día siguiente, los dos llegaron al aeropuerto, donde los estaban esperando los encargados de supervisar su vuelo en el jet privado. El sol de la mañana incendiaba las alturas y otorgaba una temperatura alta y sofocante.
—Es bonito —dijo Heros, al atestiguar el lujoso medio de transporte aéreo. Ya había montado en helicóptero y ahora lo haría en un avión da gama alta, y tenía la certeza de que no sería la última vez de que lo harían, sino que faltaban más viajes por hacer.
—Gracias, tengo otros más. ¿Quieres te dé uno o dos? —comentó Hestia, de forma divertida. Aunque, sí tenía pensado darle varios regalos. Resultaba algo...