Al día siguiente, luego de que ambos se dieran una ducha por separado, siendo Hestia la primera en hacerlo.
—Aquí tienes este traje para ti —dijo ella, con amabilidad. Se había colocado una corta bata de baño de satén. Miró a detalle el maravilloso cuerpo mojado de Heros, que solo era tapado una toalla blanca de la cintura para abajo—. Puedes colocarte este por ahora. El desayuno está listo.
Hestia moldeó un agradable gesto en su bello rostro, y quiso salir de la habitación, para que se cambiara. Sin embargo, fue detenida por su antebrazo.
—Espera —dijo Heros, y le giró hacia él. Entonces, tomó la iniciativa de darle un...