—Entonces, que comience el juego.
—¿Qué tienes planeado? —preguntó Heros, mientras deslizaba sus manos por la espalda de Hestia.
Heros la acercó más hacia él; ansiaba sentirla, tocarla y degustar el aroma que emanaba de ella, como si fuera un adicto que necesitaba la dosis de su droga, para poder calmar sus ansias. Ser adicto al sexo también era algo que debía tratarse. Sin embargo, su deseo también iba más allá de solo lo físico. Encontraba necesario estar con Hestia de cualquier manera y en todo sentido posible.
—Bueno, en realidad, no es tan difícil. —Hestia dirigió su mirada al lugar donde reposaba el maletín que recién le había entregado,...