Al llegar a la villa en el campo, Pedro ya estaba esperando en el sótano, con Osuna desmayada y atada a una silla.
—Nanda, creo que si la insultas y le das un par de golpes, te sentirás mejor...
Pedro parecía preocupado por su salud.
Le di una mirada tranquilizadora y le pasé la olla de sopa.
—La sopa de hoy.
Durante los días anteriores, había preparado sopa para calmarlo, y él no esperaba que aún lo recordara, lo cual lo conmovió.
Rápidamente comenzó a beberla, temeroso de que me molestara si tardaba.
Lo observé en silencio mientras bebía varias tazas, y poco después se desmayó en el suelo.
Parece...